SONREIR…COMO ANTES

Escribe: Walin González

No es un@, ni dos de mis amig@s que me ha dicho: -me  vi en esa historia, me sentí identificad@ o peor aún: -Es la última vez que te cuento algo y luego lo haces historia…oiste walinnnn?! ,  Y es que me gusta contar historias…de unas soy dueño,  de otras no tanto.

Les cuento que en esa época de la historia que les voy a contar  yo no tenía muy claro qué era la felicidad. Por eso asumí  que Rocio estaba feliz el día en que, con apenas  veinte años, contrajo frente a otro el compromiso de “AMARSE, RESPETARSE Y ACOMPAÑARSE, tanto en la salud como en la enfermedad”.

Ella era, sin duda, una de mis mejores amigas y por eso estuve presente el día de su BODA. Por eso me quedé hasta el final, y por eso juntos disfrutamos como niños aquel evento  que (aunque se dio cuenta más tarde) constituyó, definitivamente, su DEBUT EN EL MUNDO DE LOS ADULTOS.

Durante mucho tiempo ella creyó que era feliz, y talvez lo fue, de alguna manera. Se adaptó a levantarse más temprano, porque, según su compañero, era de:

“HOLGAZANES”  recibir el sol entre las sabanas;

Aprendió a comprar lo necesario, porque era de  “CONSUMISTAS”, realizar compras irreflexivas y triviales.

Sacó de su dieta el arroz, las pastas y el aceite, porque era de “GOLOSOS” comer por complacer el paladar, cuando las yerbas. Legumbres y productos integrales aportaban al organismo todos los nutrientes necesarios.

Él, HIPERACTIVO, AUSTERO Y ORTORÉXICO, la ayudó  a modificar sus hábitos de:

  • DESCANSO
  • CONSUMO y
  • ALIMENTACIÓN.

La convirtió en un ser diferente, que incluso reía menos, porque según él, la risa frecuente era inequívoca señal de inmadurez.  Desde aquel día en que celebramos su incursión a una nueva vida, han pasado… bueno, han pasaoo ummmm, bueno muchos años.

Ahora recuerdo, que no se porqué, nunca le dije “FELICIDADES!”. Hace unos días  nos encontramos por ahí y, con envidiable serenidad me dijo: “ME DIVORCIÉ”.

Al principio no supe que decir, pero la abracé fuerte y del fondo de mi alma me salió un FELICIDADES!! , que creo lo ADEUDABA DESDE EL DÍA DE SU BODA. Cuando  se alejó me quedé mirándola y noté  que había ganado unas “favorecedoras” libritas, que lucía   más descansada y que estaba estrenando unos jeans. Lo que más me gustó es que volví a VERLA SONREIR como ANTES!!

foto: fuente externa*

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